armadores finalizamos la maniobra de amarrada
para dar la popa al muelle y facilitar el acceso al barco.
Si ya estamos hartos
del stress cada vez que vamos a amarrar, la solución pasa por
instalar una hélice de proa o incluso también una de popa para
conseguir domar el barco en puerto con las condiciones más
complicadas, con vientos inesperados y racheados o corrientes indeseadas, o
cuando la entrada al amarre es tan justa que no existe apenas hueco
para poder maniobrar con un poco de velocidad de maniobra.
Ya se sabe que si no
hay velocidad o arrancada, no hay gobierno. Esto se agrava si
navegamos marcha atrás, pues la carena no está pensada para navegar
de esta manera y por tanto el timón se muestra exasperadamente
ineficaz. Si tenemos que maniobrar en marcha atrás la única manera
de hacer las cosas bien y con garantías de éxito es llevar un buena
velocidad de arrancada para que la pala del timón reciba una buena
masa de agua y por tanto nos permita gobernar. 3 nudos son
suficientes pero entrar en un hueco muy justo, esta velocidad
entraña tener la maniobra muy clara para poder detener el barco en
su justo momento. Existen amarradas en las que el espacio es tan
justo que entrar a esa velocidad es tarea complicada y en este caso
o amarramos de proa para que el barco tenga más gobierno a menor
velocidad, o bien instalamos una hélice de proa.

Tenga presente...
Ojo: El motor de la hélice de maniobra no debe ser instalada en compartimentos en donde
puedan acumularse gases explosivos. Si fuera necesario, monte un mamparo para ventilar el espacio de forma independiente. No
aloje bidones de gasolina cerca de hélice de maniobra pues el
motor del propulsor genera chispas que podrían desencadenar
una explosión.
Ojo: Si el compartimiento en donde montamos la hélice es muy reducido, debemos
prever una ventilación para que el aire intercambiado
refrigere la zona y el motor no se recaliente.
Ojo: Si la altura de instalación es limitada, se puede montar el conjunto en
horizontal o en cualquier ángulo respecto a la vertical. Pero
cuando se aleje más de 30º de la vertical, debemos prever un
soporte o apuntalamiento para el peso del motor. En un montaje
horizontal la caja de relays debe mirar hacia abajo.
Ojo: El conjunto del motor, y con especial atención a la caja de control o
conexiones de eléctricas, debe permanecer seco en todo
momento. Tenga cuidado con la cercanía a un pozo de ancla, un
tanque de agua, o posibles drenajes de cubierta. Todo debe
estar siempre bien
seco.
Ojo: Debemos pintar el interior del túnel y la hélice con antifouling para
evitar el crecimiento vegetativo en estas superficies, pero no
pinte los ánodos de sacrificio, las junta de goma o el eje del
motor. Pintaremos con capas finas de pintura, pues el diámetro de la
hélice está muy ajustado con el diámetro interno del tubo y de
forma que aumentar el rendimiento del conjunto. Por ello no
pinte con gelcoat el interior del túnel, pues esto podría
disminuir su diámetro interior y hacer que la hélice rozara.
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Elegir la posición
del túnel en la carena
Es de primordial
importancia y tendrá un impacto muy importante en el rendimiento final
de la instalación. Es necesario que el montaje quede tan
alejado hacia proa y tan profundo como podamos, lo cual a veces es
incompatible y debemos elegir una solución de compromiso.

También debemos
tener presente el rozamiento hidrodinámico que el túnel generará al navegar y las
salpicaduras que podría crear al avanzar a altas
velocidades, minimizando estos efectos al elegir la mejor posición y
montar deflectores en los bordes de unión con la obra viva. De la
misma forma la instalación de un túnel puede generar ruidos molestos
y debemos actuar para que es este efecto sea mínimo.
La fuerza que genera
el propulsor de proa actúa como una palanca respecto al centro de
resistencias de la carena sobre el que "pivotará" o girará el barco,
y por tanto la efectividad de esta palanca será el producto de la
fuerza del propulsor por la distancia a ese punto de giro.
Supongamos un barco
de 10 metros cuyo eje de giro se encuentra a 3 metros de la popa. Si
montamos una hélice que genera 80 kilos de fuerza a un metro de la
proa la longitud de esta palanca es 6 metros. Por ello el "par" de
fuerza conseguido en esta palanca será el producto de los 80 Kg de fuerza x 6
metros= 480 Kilogramos x Metro (kgm). Si pudiéramos adelantar el túnel un
metro más a proa, el producto quedaría como 80 x 7 = 560 kgm
logrando un resultado netamente superior.

Para conseguir el
mismo efecto la fuerza en el punto A deberá ser mayor a la que
ejerzamos en B.
Al final quien manda
es la disposición interior del camarote o baño de proa, que habremos
de desmontar para analizar donde se puede instalar el motor de la
hélice de proa, que
debería quedar escondido debajo de una cama o detrás de un depósito.

Lo más profundo
posible
Pero cuanto más
vamos a proa en la obra viva, más nos acercaremos a la línea de
flotación, en donde si montásemos el túnel, no entraría más que agua
mezclada con aire por la fuerza de aspiración de la hélice,
consiguiendo un resultado desastroso.
El túnel debe
montarse lo más profundo que sea posible por dos motivos:
- Para
que no aspire aire como acabamos de comentar, lo cual además de
destruir el empuje generaría mucho ruido consiguiendo un resultado
desastroso y extremadamente ineficaz.
- De
esta manera el
agua propulsada esté a mayor presión debido a la profundidad, y la
hélice del túnel 'agarrará' con más fuerza sin efectos de
deslizamientos, lo cual aumentará el rendimiento del montaje.
Como norma podríamos
decir que la parte superior del túnel debe quedar como mínimo a una
distancia de la superficie de al menos medio diámetro de este túnel.
Quedarse en ¾ de esta distancia es norma común. Tenga presente que
en esloras pequeñas esta distancia puede ser de solo 8 ó 10
centímetros, y en un puerto con olitas esto puede hacer que la
hélice entre y salga del agua debido a este movimiento,
produciéndose succión de aire. Por ello en esloras pequeñas a pesar
de lo dicho, no deberíamos bajar de los 15 centímetros hasta la
línea de flotación.

La longitud del
túnel
Al aumentar ésta
también aumenta la resistencia hidrodinámica de la masa de agua
propulsada dentro del túnel debido a las fricciones sobre la pared del
tubo que
harán disminuir la velocidad y la efectividad del montaje.
En el extremo contrario, cuando el túnel se
ha instalado casi al borde de la parte inferior de la carena, la
longitud de la sección inferior del túnel puede llegar a ser muy corta, lo cual
tampoco es correcto, pues se pueden producir fenómenos de cavitación
al no existir una conducción para esta parte de la masa de agua.
Esta cavitación actúa también en detrimento del rendimiento además
de contribuir al ruido generado al ponerse en marcha.
Al menos debemos
dejar entre la parte inferior del túnel y el borde de la carena
inferior una distancia mayor de 1/3 del diámetro del túnel, aunque
si el túnel tiene una longitud adecuada este valor no es tan
importante.
Por todo ello, la
longitud adecuada puede estar comprendida entre 2 y 4 veces el
diámetro del túnel. O sea, si estamos montando un túnel de 30
centímetros de diámetro, la longitud media del túnel debería estar
entre los 60 y 120 centímetros. En algunos barcos hemos visto
instalaciones de túneles que llegan a 6 veces el valor del diámetro,
lo cual conduce a pérdidas importantes debido a los efectos de
fricción.

El túnel con los
barcos de planeo
Cuando montamos una
hélice de proa en una motora con capacidad de planeo, está claro que
a altas velocidades la proa quedará fuera del agua lo cual es una
ventaja importante pues desaparecerá la resistencia que ofrece el
túnel durante la navegación. Si no fuera posible, el asunto no es
prioritario pues se puede perfilar la carena del barco en su unión
con el túnel para desviar el flujo del agua y que desaparezca de
forma casi completa las pérdidas y rozamientos en esta zona.
No está de más
comentar que en un barco a motor, si en la posición elegida debemos
cortar la obra viva en mitad de un redán o escalones de planeo, no
tiene por qué suponer problemas y simplemente laminaremos el túnel
para reforzar la zona en que se estratifica este con el casco.

Marcar y cortar la
obra viva
Comienza el montaje que no es tan complicado...
Una vez definido el
punto central del eje de corte, debemos trasladar estas medidas a la
amura contraria y hacer dos perforaciones con un taladro que nos
servirán de puntos guía para cortar los dos huecos por los que debe
introducirse el túnel. Debemos tener presente que estamos cortando
una superficie curva y por tanto la solución dista mucho de utilizar
un compás para trazar un círculo del diámetro del túnel sobre la
obra viva. Lo mejor es
utilizar una gran corona del diámetro del túnel guiada por un eje
largo que atraviese estos dos centros previamente marcados y
perforados.
Probablemente no
tengamos una corona de tan importante diámetro. Por ello, lo primero
que debemos hacer es trazar sobre la carena la línea a recortar, que
será la proyección del túnel sobre la superficie de la carena. Para
ello podemos hacernos un sencilla herramienta con una madera
rectangular, en cuyo lado pegamos un eje guía y a una distancia del
radio del túnel pegamos un tubo hueco por el que pueda deslizar
adelante y hacia atrás el rotulador que marca la proyección.
O más sencillo aún… Doble un alambre en forma de ‘U’ con uno de los
lados suficientemente largo para que pueda atravesar las dos
perforaciones de las dos amuras y actuar como eje de giro. Una
imagen vale más que mil palabras…
El corte lo podemos hacer con una
caladora o con una fresadora como vemos en las fotos anteriores, o incluso a base
de hacer muchas perforaciones que luego unamos entre sí, para sacar
la pieza, aunque en este caso tendremos que perder tiempo en lijados
para regularizar el corte. Con la corona o la fresadora, la ventaja
es que el espesor del casco tendrá el ángulo de corte perfecto para
que el tubo encaje como anillo al dedo, y esté listo sin más
trabajos para proceder al laminado.

Suavizar las aristas
para facilitar el flujo laminar
Una vez
estratificado el tubo a la carena, llega el turno de suavizar los
ángulos de unión entre túnel y la carena. El radio de curvatura del
este "suavizado" debería estar en torno a un 10% del diámetro del
túnel. ¿Por qué?
El agua es 'pesada' y densa y
al moverse a gran velocidad, se ve sometida a fuerzas inerciales y por
ello los cambios bruscos de dirección, como ocurre en las líneas de
flujo en una esquina con el ángulo recto, producen inevitablemente
zonas de fuerte turbulencia. Al entrar las líneas de agua de forma
más suave se evitan las turbulencias y posibles problemas de cavitación, además de disminuir el ruido en funcionamiento debido a
la cavitación y a los flujos turbulentos. Vaya por delante que las
turbulencias, cavitaciones y ruidos van en detrimento del
rendimiento y penalizan fuertemente la eficacia del montaje. Además
la cavitación que golpea contra la hélice deteriora el material de
la hélice además de hacer decaer las prestaciones al disminuir el
empuje.

Al redondear las
aristas de entrada del túnel, se facilita la entrada de agua desde
las zonas adyacentes a la carena, lo que crea un vacío en esas áreas
que contribuye a empujar y reforzar el par de fuerza generado por el
empuje. El efecto no es en absoluto despreciable y puede suponer un
refuerzo de hasta un 40% de la fuerza total. En el gráfico se
aprecia como las líneas de agua alcanzan el túnel de forma ordenada
evitando problemas de cavitación.
Sin embargo, si
estas aristas no está redondeadas, las líneas de agua no son capaces
de "seguir" la pared por simples fenómenos de mecánica de fluidos,
relacionados con el desprendimiento de capas límites en los que la
inercia tiene mucho de decir, y como consecuencia de ello, el
diámetro efectivo del túnel se ve reducido además de desaparecer el
fenómeno de succión por vacío que hemos descrito.
Para poder redondear
debidamente estas esquinas, debemos laminar una buena cantidad de
material de modo que al lijar y eliminar material en el vértice, para lograr estas
formas suaves, no se vea comprometida estructuralmente la solidez de
estas uniones. En un túnel de unos 20 centímetros de diámetro, el
radio de curvatura debería ser de al menos 2 centímetros o mejor 3
centímetros para alcanzar un 15%, lo cual obliga a un lijado
importante
que debemos tener presente para que la unión tubo-casco no quede debilitada.

Deflectar o vaciar
Para evitar durante
la navegación la resistencia hidrodinámica creada por la proyección
el agujero del túnel sobre el plano perpendicular al avance existen
dos posibles soluciones; o bien creamos un deflector delante del
túnel, o aún mejor, creamos un vaciado en la parte posterior del
túnel para que las líneas de agua sean empujadas suavemente de nuevo
hacia las líneas de la carena del barco.

La profundidad de
este vaciado será realizado de tal forma que alcance la proyección
vertical de la parte anterior del túnel. El eje de simetría de este
vaciado en forma de "leva" debe tener una inclinación de unos 10º
pues en esta zona de la proa el flujo del agua es ligeramente
descendente.

En barcos a motor la
inclinación podría ser la contraria para corregir el cambio de
asiento del barco a velocidad de crucero, siempre que el túnel quede
dentro del agua (en barcos de desplazamiento). Naturalmente en
planeadoras que saquen el túnel del agua en régimen de crucero esto
no es relevante.

En motoras que
naveguen a mucha velocidad, la creación de un deflector ( o "spoiler")
delante del túnel reducirá mucho las pérdidas por resistencias
hidrodinámicas. Este spoiler desviará el flujo del agua fuera de la
apertura del túnel. La dimensión del spoiler será tal que no nos
deje desde la parte frontal ver la parte posterior del túnel.
Para ello, una vez
introducido el túnel en el casco, dejaremos un recorte sobrante en
el túnel que nos servirá de soporte y anclaje para el deflector
moldeado con capas de resina y vibra de vidrio, finalmente relleno
con masilla.
La solución más
efectiva está en combinar ambos métodos, haciendo un poco de vaciado
en la parte posterior del túnel y moldeando un deflector menor en la
parte delantera del túnel, de modo que el flujo de agua no se vea
interrumpido por la existencia del túnel.

El esquema más
adecuado es el de la cuarta figura, aunque muchos instaladores se
quedan con el de la tercera figura, pues requiere menos trabajo al ser
más fácil moldear un deflector que hacer también un vaciado con
forma parabólica. El 1º esquema es un desastre. El segundo es mejor
que el tercero. El cuarto es el perfecto pues el deflector puede ser
un poco más pequeño debido al vaciado posterior, y esta
deflexión genera menos resistencia hidrodinámica.
Alimentación
eléctrica con o sin baterías
Los motores de
las hélices de proa son muy potentes y es normal que consuman 2, 3 o
incluso 4 Kilowatios de potencia (o aún más) lo cual supone un gasto de energía
eléctrica muy importante. Por esta razón la mayoría van alimentadas
por baterías dedicadas que se montan en la zona de proa para que los
cables sean lo más corto posibles y por tanto no haya pérdidas por
caídas de tensión debido a las fuertes corrientes en amperios que
han de circular por los cables de alimentación. A partir de 15 o 16
metros de eslora es normal que la hélice vaya a 24 voltios y por
ello se suman dos baterías de 12 y a su vez puede ser necesario
poner un grupo más de 2 sumadas y en paralelo con las primeras. En
total para potencias de más de 4 Kw las baterías de la hélice de
proa pueden ser 4 o más.
Sin embargo
este esquema de alimentación eléctrica puede simplificarse en
muchos barcos ya que la mayoría llevan
parques de baterías de servicio que suelen ser bastante más potentes
que la posible batería que dedicáramos al propulsor de proa.
Alimentar con
Baterías dedicadas para la hélice de proa
- Para
ello debemos comprar una o dos baterías nuevas para poner en
paralelo al lado de la hélice y disponer de potencia suficiente y
acorde con el consumo del motor.
- La
ventaja reside en que la batería estará a menos de un metro de
distancia del motor, con lo cual la caída de tensión en el cable
debido al fuerte amperaje será pequeña.
- Baterías
dedicadas, implica embarcar 20 ó 40 kilos o 100 Kg de peso extra en la proa.
Además tendremos que preparar unas cajas de baterías que ocupan
lugar y buscar o habilitar una superficie horizontal en donde
instalarlas y fijarlas para que no se muevan durante los pantocazos.
- Utilizar
unas baterías dedicadas para la hélice de proa implica tener
previsto un cargador de baterías y una salida del alternador con un
separador de cargas para que esta batería esté siempre bien cargada
y en condiciones de funcionar. Esto implica un gasto extra.
- Una
batería dedicada es un nuevo elemento en el sistema que debemos
mantener y pasados unos años debemos reponer, pues la vida de una
batería no suele pasar de 5 ó 6 años salvo que la cuidemos muy bien.

Alimentar
con el parque de baterías de servicio
- Salvo
el problema de la caída de tensión por tener que tirar unos cables
más largos, todo son ventajas. En un barco de recreo, de pongamos 12
metros de eslora, normalmente las baterías de servicio no están
justo en popa y por tanto la distancia desde el parque hasta el
túnel de proa puede ser de 7 u 8 metros como máximo. Lo único que
debemos hacer para que todo vaya bien es utilizar una sección de
cable de cobre más generosa. El cable será algo más caro pero compensará
el resto de complicaciones de montaje.
- Evitamos
meter más peso en el barco y complicaciones en el sistema de carga
de baterías, y además ganamos espacio.
- La
capacidad de energía almacenada en un parque de baterías de servicio
y su máximo amperaje de trabajo es normalmente mayor a la de una o
dos baterías dedicadas para la hélice de proa.
- Para
unos 7 metros de cable y un motor de 2 Kw debemos utilizar una
sección de 50 a 70mm2 para que no se produzcan caídas de
tensión. Si el motor es de 3,5 Kw la sección debe ser del orden de 90mm2. Estamos hablando se sección y
no diámetro. Un cable de por ejemplo 90 milímetros de sección tiene
un diámetro de cobre de un centímetro (Ojo de cobre, no de funda).
El mando de la
hélice de proa
Los hay con
botones o con un joystick. Lo suyo es montarlo en el puesto de
gobierno pues la hélice de proa se utiliza junto con el timón y el
motor principal de la embarcación. Los cables de mando que van hasta
el túnel son de pequeña sección, 1mm de sección es suficiente, pues
su único cometido es activar el relay de potencia.

Es
interesante, aunque no imprescindible, que este relay de potencia,
también llamado contactor, esté controlado por un pequeño relay
llamado de "consentimiento" y que se activa al dar contacto al motor
principal y permite el funcionamiento del relay de potencia. La idea
es que la hélice de proa que consume mucho solo pueda funcionar con
el motor principal en marcha.
Es el modo
normal en el que están cableados la mayoría de los barcos.
Personalmente y si somos responsables y conscientes de nuestra
instalación, creo que es innecesario, pues complica la instalación e
introduce un nuevo elemento susceptible de fallos.
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